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Un ataque de ansiedad viene dado por la creencia del individuo de no ser capaz de enfrentarse a un problema que ocurre o va a ocurrir en su vida. En la mayoría de las ocasiones ese miedo es infundado y viene dado por el pánico de no creerse capaz de llegar a hacerlo. Es la mente la que produce este tipo de agobio y, por ello, hay que focalizarse en ella para conseguir superar la situación. A continuación te comentaremos sobre todos los síntomas que se pueden dar, pero debes saber que existen metidos para curar la ansiedad de una forma natural y saludable.

Síntomas de la ansiedad mas comunes

  • Sensación de ahogamiento. Notas que tienes dificultad para respirar y que te ahogas por momentos. Eso sí, solo lo notas porque realmente no te vas a quedar sin respiración, es tu mente la que te está haciendo creer eso.
  • Dolor en el pecho. Cuidado con este punto. No es lo mismo dolor en el pecho que dolor en el corazón. Tienes que conseguir descifrarlo. En el caso del ataque de ansiedad el dolor viene causado por la tensión muscular que se ocasiona en ese momento. Para ello es importante una correcta respiración. Inspira y expira lenta y pausadamente para conseguir aplacarlo.
  • Aceleración del ritmo cardíaco. Este estado de adrenalina hace que se disparen los latidos de nuestro corazón. Notas que se sale del pecho y que no puedes controlarlo. Hay personas que sufren exactamente lo contrario, una disminución. En cualquiera de los dos casos, tranquilo, tu corazón se encuentra perfectamente. Tu mente lo controla.
  • Nudo en la garganta. Este hecho viene dado a la contracción de los músculos de la garganta debido al estrés. Si no piensas en ello, desaparecerá.
  • Palidez y transpiración. Son dos síntomas más de la ansiedad. Tu piel pierde color debido a que los vasos sanguíneos finos desvían tu sangre a los músculos como si de una huida se tratará. Pronto volverá a la normalidad. En cuanto a la transpiración, la sudoración es una reacción normal del cuerpo debido a una preparación del cuerpo para huir o liberarse del problema.
  • Temblor. Del mismo modo que, cuando estamos nerviosos tendemos a temblar, lo mismo ocurre con la ansiedad. Este hecho viene dado por una disminución de la temperatura corporal.
  • Dolor de cuello y hombros. Debido única y exclusivamente a la tensión.
  • Problemas digestivos. En la mayoría de las ocasiones los nervios o el estrés pueden afectar a tu sistema digestivo. En los casos de ansiedad el ardor de estómago, el estreñimiento o la diarrea pueden llegar a aparecer debido a una falta de sangre en nuestro conducto. Con la tensión la sangre se desvía a los músculos y el cuerpo no absorbe de forma correcta los nutrientes causándonos estos problemas.
  • Erupciones en la piel. Es normal que en casos patológicos de ansiedad se puedan llegar a crear eczemas o erupciones en la piel. A medida que pase la crisis, desaparecerán.
  • Insomnio. Uno de los efectos más molestos de la ansiedad es el insomnio. El problema ocupa toda nuestra atención y nos resulta prácticamente imposible llegar a conciliar el sueño. Si no dormimos, nuestra vida se ve totalmente afectada.
  • Pesadillas. Como te decíamos en el anterior punto, el problema o miedo se convierte en parte de nuestra vida y eso hace que, en los pocos momentos en los que conciliamos el sueño, tampoco nos lo quitemos de la cabeza y lleguen a nosotros a través de pesadillas.
  • Irritabilidad. Si no duermes y solo lo negativo ocupa tu mente, obviamente estarás mucho más irritable con las personas de tu alrededor. Vuélcate en ellas para solucionar el problema y no hagas que la ansiedad controle tu vida y la de ellos.
  • Hiperactividad. Por último, te hablamos de la hiperactividad. Nuestro cuerpo vive en un completo estrés y no habrá modo de descansar. Para solucionarlo las técnicas de relajación pueden ser tus mejores aliadas.

Eso sí, queremos recordarte que en el momento en el que veas que la ansiedad domina tu vida, es el momento de pedir ayuda. Medita, toma clases de respiración o acude a un profesional para conseguir aplicar todos los síntomas descritos. No dejes que la ansiedad gane el pulso.