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La ansiedad se define como el conjunto de manifestaciones mentales y físicas que provoca la mente ante un reto o un miedo fundado o infundado del individuo. Estas manifestaciones pueden darse de forma puntual o bien hacerlo de forma persistente. En este último caso puede convertirse en una dolencia patológica que afecta de forma continua a su lado emocional. Hay que tener en cuenta que esta ansiedad se produce por estímulos que aún no han sucedido y que anticipan algo que creemos que va a pasar aunque no lo sepamos a ciencia cierta.

¿Cuáles son las causas de la ansiedad?

No existe una causa neurológica que explique la ansiedad. La causa principal es, de hecho, creada por la propia mente del individuo que aventura un problema o desafío que cree que no puede llegar a superar. En la mayoría de ocasiones viene dada por eventos específicos como hablar en público, volar o, por ejemplo, enfrentarse a una entrevista de trabajo. El individuo pasa por una fase de bloqueo por la que cree y se convence de que no va a ser capaz de lograrlo. Su mente se queda en blanco y comienza el ataque de ansiedad. En otros casos más graves se diagnostica como Trastorno de Ansiedad Generalizada ya que el paciente siente ansiedad por todo aquello que le rodea y que sucede en su día a día.

¿Cuáles son sus síntomas?

En este punto vamos a averiguar cuáles son las manifestaciones sintomatológicas que afectan a la ansiedad. Las dividiremos en cinco grupos:

  • Físicos. El individuo entra en una fase de taquicardias, falta de aire, dificultad para respirar, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, opresión en el pecho, tensión, cansancio o, en los casos más avanzados, insomnio y alteración del sueño producido por las pesadillas.
  • Psicológicos. En cuanto a la conducta mental, la persona afectada entra en un período de alerta total en el que se muestra inquieto, agobiado, con sensación de amenaza, inseguridad, sospechas, incertidumbre, con dificultad de tomar decisiones o con sensación de vacío. En los casos más graves puede llegar incluso al temor a la muerte, a un estado de locura o, incluso, al suicidio.
  • De conducta. Obviamente el estado del individuo cambia. La alerta, la hipervigilancia, la torpeza, los cambios en la expresión corporal o la crispación, entran en juego.
  • Intelectuales. La mente sólo se preocupa de aquello que nos atormenta y por tanto resulta muy complicado el hecho de prestar atención en el aprendizaje o el llegar a concentrarse y se llega a un aumento de los despistes o confusiones.
  • Sociales. Y, por supuesto, cambian las relaciones sociales con las personas de su alrededor. La irritabilidad, las dificultades para iniciar una conversación o los conflictos, pueden crear que el individuo no consiga relacionarse de forma correcta como lo había hecho hasta el momento.

¿Existe cura para la ansiedad?

La respuesta es no. Al menos no existe un fármaco que elimine la ansiedad de tu vida. Lo que sí que existen son técnicas para ayudarte a superarla y hacer que tu mente deje de preocuparse por lo que no debe. Toma nota que te las explicamos a continuación.

  • Aprende a respirar. Sí, ya sabemos que lo has estado haciendo toda tu vida pero, en caso de que tengas un ataque de ansiedad, lo que debes hacer es respirar profundamente para poder reducir los niveles de estrés. Quédate quieto y respira. Con ten la respiración unos segundos y a continuación comienza a respirar con lentitud.
  • Enfócate en otros pensamientos. Si crees que estás a punto de sufrir un ataque de ansiedad, es importante que enfoques tus pensamientos hacía otra cosa. Cambia tu forma de pensar, piensa en algo que te haga sentir bien y concéntrate solo en ello. Notarás como se dispersa de tu mente.
  • Acude a un especialista. Si el problema persiste no dudes en acudir a un especialista para que te guie en la superación. Existen casos en que las clases de meditación, yoga o taichí, hacen verdaderas maravillas.

¿Qué hacer en caso de un ataque de ansiedad?

El primer paso que debes tomar en caso de un ataque de ansiedad es reconocer que realmente se trata de un ataque de ansiedad. Lo reconocerás por los síntomas que te hemos descrito anteriormente, en ese momento, debes de intentar detener tus pensamientos negativos y sustituirlos por otros positivos que te generen paz y tranquilidad. En definitiva, no te hundas en los pensamientos negativos y da paso a hechos que te provoquen felicidad.

Otro de los hechos que te ayudará es anotar tus sentimientos. Coge un papel y un lápiz y apunta aquello que te provoca estrés y ansiedad. Te ayudará a concentrarte en ello y a saber cuál es la mejor manera de superarlo. Quizá sea la mejor forma de desahogarte y poder pasar página. Y, por supuesto, no te quedes en el sitio. Si empiezas a sentir pánico cambia lo que estés haciendo.  Distrae a tu cuerpo y tu mente y lograrás canalizar todo ese miedo.

¿Cómo se si tengo ansiedad?

Es importante que prestes atención a tus síntomas físicos y descubras si cumples alguno de los síntomas que te hemos descrito anteriormente. La presión en el pecho y la falta de respiración son los síntomas clave pero también lo son la sensación de náuseas, la sudoración o el ritmo cardiaco acelerado. También es importante que sepas distinguir entre un ataque de pánico y un ataque de ansiedad. En el segundo de los casos la ansiedad suele desaparecer en el momento en el que la persona se ha enfrentado a su problema. En el caso de un ataque de pánico, suelen darse ataques de forma frecuente y se convierte en algo más grave.