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Un ataque de ansiedad puede llegar a ser bastante preocupante para la persona que lo vive por primera vez. De hecho, puede llegar a hiperventilar mucho más si no está acostumbrado a sentirlo. Eso sí, cuando va al médico, éste se percata inmediatamente de lo que es una vez el paciente le describe todos los síntomas.

Los síntomas de un ataque de ansiedad

Pero, ¿cuáles son esos síntomas? En primer lugar notarás un estado de hiperventilación en el que la sensación de ahogo será la protagonista. Además, se suele elevar el ritmo cardíaco y se tiene una sensación de estar perdiendo el control de la situación. En ocasiones también se sienten sudores fríos y temblores. Una crisis de ansiedad no es peligrosa, es decir, sus consecuencias no son fatales para ti. Eso sí, si se llega a convertir en patología sí que puedes llegar a vivir condicionado y a tener un nivel de vida que no es el adecuado. De hecho, el individuo puede llegar a dejar de dormir y a vivir en un estado de estrés continuo que le imposibilite llevar una vida normal.

¿Cuál es la causa?

Un ataque de ansiedad es un problema mental y no físico que viene dado por el miedo o temor de un individuo para enfrentarse a un problema. Un problema que no es peligroso para nosotros pero que, si no se afronta correctamente, puede llegar a producirnos una crisis.

Lo normal es que la persona o individuo crea que hay algo que se escapa puramente de su control y que de ningún modo puede llegar a superar por una falta de recursos o porque, simplemente, no se ve capaz. En ese momento es cuando entra en acción la ansiedad y el afectado deja de ver la realidad para llegar a creer que no va a ser capaz de poder superar esa situación. En ese momento lo que se pide es un cambio de mentalidad y ver el reto como algo positivo, un desafío que hay que llegar a superar y que, por supuesto, vamos a ser capaces de llevarlo a cabo.

Debes saber que, en la mayoría de las ocasiones, el problema lo provoca el mismo individuo. Es decir, dándole al tema más importancia de la que realmente tiene. Por ello te decimos que es tan importante la mente y el focalizarte en lo positivo. Además, lo que puede ser fácil para unos, puede llegar a ser difícil para otros. Por ejemplo, el enfrentarse a un vuelo puede ser fatal para aquellas personas que sufran miedo a volar.

Para reconocer una crisis de angustia, debe parecer un malestar de carácter intenso o miedo que se combina al menos con 4 de los siguientes síntomas:

La característica principal de una crisis de angustia es la aparición aislada y temporal de miedo o malestar de carácter intenso, que se acompaña de al menos 4 de un total de los siguientes síntomas somáticos o cognoscitivos:

  • Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca
  • Sudoración
  • Temblores o sacudidas
  • Sensación de ahogo o falta de aliento
  • Sensación de atragantarse
  • Opresión o malestar torácico
  • Náuseas o molestias abdominales
  • Inestabilidad, mareo o desmayo
  • Desrealización (sensación de irrealidad, de extrañeza) o despersonalización (sentirse separado de uno mismo)
  • Miedo a perder el control o volverse loco
  • Miedo a morir
  • Perestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo)
  • Escalofríos o sofocaciones

¿Tiene cura?

Un ataque de ansiedad no tiene cura en sí. Es decir, no existe una medicación específica que haga que nos sintamos mejor. La mente es la dueña de todo este proceso y a través de ella es como tenemos que llegar a combatirla. Cambia la mentalidad, mira lo positivo del problema y aquello bueno que puedes llegar a sacar de ello. Siéntete capaz de hacerlo y canaliza toda tu energía y mentalidad en ello. Las técnicas de relajación pueden ayudarte a superarlo. Páusala e intenta respirar con tranquilidad dándote tiempo.