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Lo primero que debes saber es que la ansiedad es algo que todo el mundo experimenta alguna vez en su vida. En ocasiones puede llegar a ser buena ya que prepara al individuo para los escenarios que plantea la vida. Eso sí, en el momento en que empieza a ser una patología ya empieza a vislumbrarse el problema. En este momento la persona empieza a bloquearse y se compromete tanto su salud física como la mental.

Cómo curar la ansiedad

La ansiedad, al no tratarse de una enfermedad física, no tiene cura como tal pero lo que sí tiene es la posibilidad de ser remitida y por ello, en este artículo, te vamos a dar algunos ítems sobre cómo curar la ansiedad. Toma nota porque seguro que te interesa.

  • Infórmate. Lo primero que debes hacer es conocer la enfermedad y lograr conocer sus síntomas. Entre ellos se encuentran las taquicardias, el sudor, la dificultad para dormir o, incluso, molestias digestivas.
  • Vislumbrar el problema. En definitiva, saber qué es aquello que te preocupa y conseguir reinterpretarlo. Pensar si las posibilidades de que ocurra aquello que nos preocupa son tan grandes y, en el caso que ocurriese, si sería tan grave como pensamos. ¿Tiene solución? Nos preocupamos. ¿No la tiene? Nos preocupamos menos.
  • Aléjate del problema. Pensar en otra cosa, enfocar tu mente a otros objetivos y oportunidades. Haz algo para distraerte y obliga a tu mente a pensar en otras facetas de tu vida.
  • Afronta el reto. Así de fácil. Convierte tu miedo en respeto, tu problema en un desafío que debes llegar a superar.
  • Relájate. Sí, ya sabemos que es muy fácil decirlo pero algo más difícil llegarlo a hacer. Es importante que sepas que las técnicas de relajación tales como la meditación, el yoga o el taichí, te pueden ayudan a relajarte tanto física como mentalmente. Es una buena opción si vives en un estrés continuo.

¿Qué hacer si  estoy sufriendo un ataque de ansiedad?

En primer lugar asegurarte de que realmente es un ataque de ansiedad y no algo más grave. Si te duele el pecho y ves que te vas a quedar sin aire, pide rápidamente ayuda. Cuando una persona sufre un ataque de ansiedad tiende a descontrolarse y a perder el control de la situación. En ese momento aumenta su ritmo cardíaco y la dificultad en la respiración se hace patente. Además, en muchas ocasiones, viene dado por un aumento de la temperatura y por temblores.

En el momento en que vislumbres el ataque lo mejor que puedes hacer es cambiar el foco de atención del problema y pensar en otras cosas que te hagan sentir mucho mejor. Situaciones en las que estabas relajado y que te hicieron feliz. Si estás con alguien, cambia el tema de conversación o céntrate en hacer otra cosa. Y, por supuesto, en lugar de hiperventilar, intenta pausar un poco más tu respiración y si hace falta ayúdate de una bolsa para lograr contener el aire.

Como te decíamos, la ansiedad suele ser algo pasajero que aparece en el momento en el que nos tenemos que enfrentar a algún reto o desafío que nos asusta especialmente. Eso sí, si notas que se convierte en algo habitual, te aconsejamos que tomes medidas como apuntarte a técnicas de relajación o acudir a un especialista.